La democracia no es un sistema establecido monolíticamente, ni siquiera en los países con mayor tradición, sino un proceso que sufre sus momentos y sus eclipses, como también sus días de gloria. Está atada a la dignidad humana y, por lo mismo prevalecerá. Pedro Nikken | Caracas, junio de 2013.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *