El Ecomuseo de Paria en el Día Nacional del Artista Plástico

Desde 1983 cada 10 de mayo se celebra en Venezuela el Día Nacional del Artista Plástico, una fecha que conmemora, el natalicio de Armando Reverón, precursor del Arte Povera y uno de los más importantes artistas del siglo XX en América Latina. El Ecomuseo de Paria en el marco de este día ofrece un cálido homenaje al artista plástico venezolano Miguel Viloria quien vive actualmente en la ciudad de Trujillo, presentando una serie de dibujos de su ultimo trabajo creativo llamado Mis Juglares.

Miguel Viloria (PIA) es un pintor y dibujante de formación autodidacta. Promotor de diversos proyectos de promoción cultural muy especialmente en el área del cine y las artes plásticas. Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas en salones de Venezuela. Su exposición Calavernario. A las orillas del poema se exhibió en el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca (España) del 15 de noviembre 2014 al 18 enero 2015 y entre los años 2018-2019 se presento en varias salas como el Espacio Cultural La Capilla en Arguedas (Navarra), Las Cuevas de Hércules de Toledo (Castilla la Mancha), Centro Cultural Convent dels Angels en Barcelona (Catalunya), entre otros espacios expositivos.

Dentro de sus exposiciones individuales destacan: Camaleones y otras especies (Galeria la Otra Banda, Mérida, 1975), Del Gesto y la imagen (Museo Salvador Valero, Trujillo, 1986), Indagaciones del paisaje (Museo Trapiche, Los Clavo, Boconó, 2010). Ha participado en muchas exposiciones colectivas, contándose entre las primeras: Pinturas homenaje a los héroes de la Revolución Cubana (Ateneo de Trujillo, 1973), Subasta de solidaridad con los presos políticos (Galería Viva México, Caracas, 1975).

En relación a su ultimo trabajo Mis Juglares, PIA, nos comenta «este proyecto surgió con el propósito de acompañarnos virtualmente durante el tiempo de cuarentena, abriendo una suerte de ventana, recreando (o reinventando) la figura del juglar, el trovador que mostraba su arte – cantaba, recitaba, hacia acrobacias y malabarismos- en la plaza pública donde se presentaba y que hoy con esta situación de confinamiento y aislamiento social por la pandemia del coronavirus que azota el planeta, no tiene calle…se trata entonces de recrearlos en ese espacio de confinamiento que es la casa, de aislamiento, de protección, sumando voluntad para la reflexión desde ese otro lugar posible que es el arte, del que somos devotos y al que recurrimos…los juglares tocan sus instrumentos hasta conformar no una sino muchas músicas distintas pero sin disonancia ninguna, tocarán sus metales, cuerdas y maderas para «hacer solaz a si mismos o por dar placer a sus amigos»

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