Dedicado a la Gente que vive en el agua.

Gua viene de Jo-are que significa sobre el agua o sea objeto que flota y Arao significa ser viviente. Es decir, Jo are arao es la Gente que vive sobre el agua. Toda la vida de los Guaraúnos transcurre entre el agua, la curiara y el palafito de tal manera que el Warao es más del agua que de la tierra.

En 1883 durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco conocido como el “Autócrata Ilustrado” sucedieron hechos muy importantes en Venezuela: la inauguración de la linea del ferrocarril entre Caracas y la Guaira en el marco del centenario del nacimiento de Simón Bolívar (1783-1883) y el contrato otorgado el 7 de mayo de ese año aprobado por el voto unánime del Congreso el 19 de junio y que recibió el ejecútese cuatro días después, a los señores Horacio Hamilton y Jorge Phillips. El artículo 1 de ese contrato expresaba que “el gobierno de los EEUU de Venezuela le concede a los mencionados Jorge A. Phillips y Horacio Roberto Hamilton el derecho exclusivo de explotar y elaborar asfalto en cualquiera forma en que se encuentre, y de exportarlo por cualquier puerto de la Republica, por el termino de 25 años que principiaran a contarse desde la fecha de aprobación de este contrato por el Congreso Nacional”  

Por supuesto que la mira de estos dos avariciosos “hombres de negocios” estaba puesta en el Lago de Asfalto Natural de Guanoco. Tres años antes de la firma de este contrato la Compañía Minera Nacional Petrolia del Táchira, creada en 1878, iniciaba “la rudimentaria explotación de su concesión, bautizada con el nombre de las “cien minas de asfalto”. Es importante destacar que en 1912 cuando el BABABUI 1 producía 1000 barriles diarios de petróleo pesado, la Petrolia producía 40 galones diarios en el estado Táchira. Este era un petróleo destilado para producir kerosene y no asfalto propiamente dicho. Estos dos hechos, el contrato a Hamilton y Phillips en 1883 y la concesión a la Petrolia en 1880 marcaban el inicio de la incipiente industria petrolera venezolana.

Unos meses después del “primer contrato” se firma un nuevo contrato aprobado por el Consejo Federal y el Congreso el “lunes 17 de septiembre” y publicado en Gaceta Oficial al siguiente día y en donde el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela decreta: Artículo único: Se aprueba el contrato que, por órgano del Ministerio de Fomento, ha celebrado el Ejecutivo Nacional  con el señor Horacio R. Hamilton, “para la explotación de las producciones naturales de los bosques existentes en los terrenos baldíos del estado Bermúdez…” Y en su artículo 1 continua …” pudiendo extraer de ellos maderas de construcción, de ebanistería y demás utilizables para la industria; y las resinas, plantas y simientes aromáticas, esenciales, tintóreas y medicinales”. Y en su artículo 2 señala “También concede el gobierno al señor Horacio R. Hamilton el derecho de explotar el asfalto en el mismo Estado Bermúdez”

Pero un 16 de noviembre de 1885 aparece la New York & Bermúdez Company, no confundir con la Bermúdez Company, subsidiaria de la General Asphalt Company   quien se encarga de los pozos Bababui 1, Babor 1 y 2, Babosa 1 y Baca 1 en Guanoco entre 1912 y 1915. La New York & Bermúdez Company obtiene de Horacio Hamilton mediante la entrega de 9000 acciones del capital de la empresa, el traspaso del “contrato, concesión o decreto del gobierno venezolano”. Es decir, Hamilton “vendía, asignaba, traspasaba, concedía, entregaba a la New York & Bermúdez Company, libre de todo gravamen o reclamación su “contrato” firmado en 1883 con el Ministro de Fomento Miguel Caraballo quien representaba al gobierno de los EEUU de Venezuela.

La New York & Bermúdez Company se instala inicialmente en Guariquen y su representante el corso Antonio Cervoni, era propietario de la que se decía “la hacienda de cacao más grande y productiva de la region “situada al sur de Guariquen. La New York & Bermúdez Company, además de asfalto, se ocupaba también de exportar CACAO y “alegaba haber sembrado más de 20 mil matas de cacao y de haber organizado varias plantaciones en un radio de hasta 100 kilómetros del sitio de la mina”. La compañía arrendaba las arboledas de cacao, es decir no empleaba personal directamente. En nuestra reciente visita a Jurupu y Guanoco conocimos por parte de los cacaoteros de la zona que sus cacaotales tenían más de 100 años de plantadas. Por tanto, se puede afirmar que esas plantaciones de cacao se corresponden con las plantadas por la empresa New York & Bermúdez Company. Finalmente, por diversos motivos, la compañía resuelve trasladar sus operaciones desde Guariquen a la aldea de Guanoco.

Continuará…

Bibliografía básica consultada

Nikita Harwich Vallenilla autor del libro Asfalto y Revolución: la New York & Bermúdez Company, Monte Ávila Editores, 1 edición, 1992

Categories:

Tags:

One response

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Hacia el XIX Curso Avanzado Internacional de Gerencia Cultural (CAIGC) | Julio 2023. En el marco de los 250 años del natalicio de Aimé Bonpland.