Tres siglos después que el Almirante Colon en su tercer viaje en 1498 llegara al golfo de Paria; Humboldt y Bonpland observan un 14 de julio de 1799 por vez primera la costa de Paria en Venezuela. En sus observaciones del 14 de julio de 1799, dos días antes de arribar al fondeadero de Cumaná, Humboldt y Bonpland en su libro Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo relatan los textos que se leen a continuación: “Al salir el sol pudimos reconocer las Bocas de Dragos. Distinguimos la isla de Chacachacare, la más occidental de las situadas entre el Cabo de Paria y el cabo Noroeste de Trinidad. Cinco leguas distantes de la costa experimentamos, cerca de la punta de la Vaca, el efecto de una corriente particular que arrastraba la corbeta hacia el sur. El movimiento de las aguas que salen por las Bocas de Dragos y la acción de las mareas ocasionan una corriente de remolino”
“El Cabo de Tres Puntas, al que el mismo Colón dio este nombre en el mes de agosto de 1498 se halla, según mis observaciones por los 65º 4 5 de longitud. La fisonomía de las montañas de Paria, su color, y sobre todo sus formas en general redondeadas, nos hacían sospechar que la costa era granítica: pero nos convencimos en seguida cuan aventurados son aun para personas que han pasado su vida recorriendo las montañas, los juicios que se hacer sobre la naturaleza de las rocas que a lo lejos se presentan. Una calma profunda que duró algunas horas nos permitió determinar con precisión la intensidad de las fuerzas magnéticas frente al Cabo de Tres Puntas… durante la calma nos arrastró rápidamente la corriente hacia el oeste. Era su fuerza de tres millas por hora, y aumentaba a medida que nos aproximábamos al meridiano de los Testigos, montón de escollos que se elevan de en medio de las aguas”
“La Costa montañosa de Paria se comprueba a 4 leguas de distancia; viento flojo, tiempo bueno y sereno”
“Al Oeste la costa de Paria se prolonga formando una pared de rocas pocos elevadas con cimas redondeadas y contornos ondulados. Largo tiempo estuvimos sin ver aparecer las costas elevadas de la isla de Margarita, donde habíamos de tocar para tomar informes sobre el crucero de los barcos ingleses y sobre el peligro de tocar en la Guaira…”
“La enfermedad que se había desarrollado a bordo del Pizarro hacia rápidos progresos desde que nos encontramos cerca de las costas de la tierra firme…la resolución que tomamos en la noche del 14 al 15 de julio influyo felizmente en la dirección de nuestros viajes. En lugar de unas semanas permanecimos un año entero en la Tierra Firme. Sin la enfermedad que reinaba al bordo del Pizarro nunca habríamos penetrado en el Orinoco y el Casiquiare hasta los límites de las posesiones portuguesas del Rio Negro”




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